¿Quién teme a los movimientos sociales, la PAICAM y a Naty?

Aquí os dejo la versión larga de la carta publicada en El Periódico sobre el ICAM, la PAICAM y el caso de Naty.

Para más información: http://paicam.blogspot.com.es/

¿Quién teme a los movimientos sociales, la PAICAM y a Naty?

Foto Naty Paicam Ciutat de la Justicia

El caso de Naty (administrativa contable de 33 años) sería simplemente un caso más de los muchos que engrosan la lista de personas enfermas que pasan por el ICAM (Instituo Català d’Evaluacions Médiques) y a las que no se reconoce la baja o la incapacidad que solicitan con informes dictaminados por médicos de la seguridad social, si no fuera porque a Naty se le ocurrió protestar.

En 2011 Naty sufrió un infarto de corazón por disección coronaria. En 2016 tuvo un ictus de hemisferio izquierdo y displasia de carótida izquierda. Desde entonces sufre una serie de secuelas físicas y psicológicas, junto con dos enfermedades congénitas, sin solución, que la dejan incapacitada para poder ejercer un trabajo (displasia fibromuscular arterial y hiperhomocisteinemia).
Desde Enero de este año he tenido la oportunidad de conocerla y compartir momentos con ella. Quiero destacar dos circunstancias que me parecen importantes para entender su estado vital. Primero, la idea de no poder volver a trabajar la lleva casi peor que sus enfermedades. No entraba en sus planes y su código ético todavía no le permite aceptar que ése va a ser su futuro. Naty era una persona muy dinámica a la que le encantaba su trabajo. Sigue siendo muy dinámica mentalmente, pero sus energías físicas dañadas junto con sus dolencias no le permiten tener una profesión, sentirse útil como antes o ser económicamente independiente. Segundo, en una semana cualquiera, Naty puede tener varias migrañas fuertes (para las que sólo puede tomar paracetamol), vómitos, diarreas y sangrados, además de otros dolores incapacitantes. Varios días, pues, los pasa enferma y el resto, si se ve con fuerzas, va a las visitas con alguno de sus numerosos médicos. A todo esto hay que añadir que cuando realiza cualquier actividad fuera de su casa, después necesita uno a dos días para recuperarse.

Naty hubiera sido una más de las enfermas que, debido a la gestión economicista de la ICAM, hubiera aumentado las estadísticas de población vulnerable, marginada o excluida en Catalunya. Pero a ella la indignación frente al trato y al dictamen negativo recibido y su espíritu de sobrevivencia le llevaron a acampar a las puertas de la ICAM. Y ahí ocurrieron dos cosas directametne proporcionales: por un lado, gracias a esta acampada se formó la PAICAM (la Plataforma de Afectadas por el ICAM) y por otro, la ICAM inició toda una serie de represalias contra Naty que culminaron, en ese momento, en un juicio contra ella por “daños y coacciones,” al que más tarde se unió La Generalitat de Catalunya (ambas partes retiraron los cargos pocas semanas después).

Las actuaciones controvertidas de la ICAM han salido a la luz pública, su máxima responsable, la subdirectora Consol Lemonche fue destituida recientemente por el consejero de sanidad catalana Toni Comín, y la PAICAM continua creciendo tanto a nivel de número de personas implicadas (enfermas y solidarias) como con nuevos nucleos a nivel geográfico.

La PAICAM es un movimiento social que persigue un bien colectivo para la ciudadanía. Pero vivimos en un sistema democrático en el que cada vez más, a medida que aumentan los recortes, se criminalizan la denuncia y la protesta . Esto es justamente lo que ocurrió el Jueves 9 de Junio en el juicio por un alta injustificada. Del grupo de unas 30 personas que asistimos en su apoyo, unas 12 subimos para asistir al juicio público. Sin embargo, en el momento en que íbamos a entrar, nos dijeron que no podíamos hacerlo. El juicio se convirtió en un “juicio privado”, a puerta cerrada, a demanda de los abogados de la parte demandada. El mensaje implícito era que la presencia de la PAICAM era peligrosa y por ello se había alertado también a los mossos de la posibilidad de altercados.

Esta carta la escribo con la doble intención de hacer públicas las irregularidades de la ICAM en el caso de Naty y otras afectadas y afectados, y de advertir contra prácticas anti-democráticas de criminalización y censura a los movimientos de protesta y lucha social (y a sus activistas) desde instituciones públicas a nuestro servicio. Paicameras, enfermas y solidarias sí; amordazadas no. El silencio no es una opción cuando hay personas enfermas que para tener una vida digna se ven forzadas a luchar (a pesar de sus padecimientos diarios) reclamando unos derechos que son suyos. No podemos permitir que se sume oprobio al daño, en una cadena infinita de injusticias y ataques a una de las partes más vulnerables de nuestra población.

 

http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/silenciaran-los-que-protestan-contra-icam-75060

protesta-natividad-lopez-sentada-tienda-campana-ante-institut-catala-davaluacions-mediques-pasado-jueves-1445026085104

VIERNES, 1 DE JULIO DEL 2016 – 09:32 H

El caso de Naty (administrativa contable de 33 años) sería simplemente un caso más de los muchos que engrosan la lista de personas enfermas que pasan por el Institut Català d’Avaluacions Médiques (ICAM) y a las que no se reconoce la baja o la incapacidad que solicitan (con informes dictaminados por médicos de la Seguridad Social) si no fuera porque a ella se le ocurrió protestar.

En 2011 tuvo un infarto de corazón y en 2016 un ictus. Desde entonces sufre secuelas, junto con dos enfermedades congénitas, sin solución, que la dejan incapacitada para trabajar (displasia fibromuscular arterial y hiperhomocisteinemia). En una semana cualquiera, puede tener varias migrañas, vómitos, diarreas y sangrados, además de otros dolores.

Naty hubiera sido una más de las enfermas que, debido a la gestióneconomicista de la ICAM, hubiera aumentado las estadísticas de población excluida en Catalunya. Pero a ella la indignación la llevó a acampar a las puertas de la ICAM. Ahí, por un lado, se formó la Plataforma de Afectadas por el ICAM (PAICAM) y por otro, la ICAM inició una serie de represalias que culminaron en un juicio contra ella por “daños y coacciones”, al que después se unió la Generalitat de Catalunya (ambas partes retiraron los cargos más tarde).

Las actuaciones irregulares de la ICAM han salido a la luz pública y la PAICAM continúa creciendo, pero vivimos en un sistema democrático en el que se criminaliza la protesta a medida que aumentan los recortes. Esto volvió a ocurrir el 2 de junio en el juicio público por un alta injustificada de Naty, cuando no nos dejaron entrar a varias personas que habíamos acudido a apoyarla.

Quiero advertir contra prácticas anti-democráticas de criminalización y censura a los movimientos de activismo social en general y a la PAICAM, en particular. El silencio no es una opción cuando hay personas enfermas que para tener una vida digna se ven forzadas a luchar, a pesar de sus limitaciones, reclamando unos derechos que son suyos.

El juicio se convirtió en un juicio privado, a puerta cerrada, a petición de los abogados de la parte demandada.  El mensaje implícito era que la presencia de la PAICAM era peligrosa, y por ello se había alertado también a los mossos de la posibilidad de altercados.

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